Depresión: síntomas, causas y tratamiento

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Las emociones tienen un rol determinante en la vida de hombres y mujeres porque son inevitables. Por más que se intente, no se dejará de sentir alegría o depresión, por ejemplo.

Será un problema cuando la tristeza deje de ser temporal para convertirse en un trastorno mental que demande ayuda psicológica.

La depresión es un trastorno o enfermedad mental capaz de incapacitar a una persona. De ello dependerá qué tan intensa es y algunos factores como físicos, psicológicos o hasta genéticos.

Esta condición es tan frecuente que afecta a más de 300 millones de individuos en todo el mundo. Es capaz de alterar la actividad laboral, escolar y las relaciones personales, conllevando en el peor escenario al suicidio. Nadie quiere esto para alguien.

Los episodios depresivos se clasifican en tres grupos: leves, moderados y graves, e intervienen factores biológicos, sociales y psicológicos.

Y, ¿cómo se puede reconocer la depresión?

Los profesionales de la salud han concluido que tres o más síntomas depresivos implicarán necesariamente ayuda psicológica.

Los siguientes son algunos:

  • Indecisión.
  • Pérdida del apetito.
  • Alteraciones del sueño.
  • Estado de ánimo irritable.
  • Pérdida o aumento importante de peso.
  • Desesperanza y sentimiento de abandono.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotores.
  • Cansancio, fatiga y pérdida de energía diaria.
  • Pérdida de interés en todas o casi todas las actividades.
  • Pensamientos recurrentes de muerte, tentativa de suicidio.
  • Sentimientos de inutilidad, odio o de culpabilidad excesivos.
  • Disminución de la capacidad para pensar y de concentración.
  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día. En el caso de niños y adolescentes, puede ser irritable.

La depresión tiene tratamiento y se supera

Un entorno adecuado y el apoyo familiar y de amigos es fundamental para superar cualquier tipo de depresión. Esta comprensión y paciencia se sumará a la ayuda psicológica brindada por profesionales.

Dependiendo del tipo de trastorno depresivo, el tratamiento combinará lo farmacológico (solo si un profesional de la salud acreditado lo recomienda) y la psicoterapia.

Los psiquiatras medican al paciente intensamente para desvanecer los síntomas en las primeras citas. Después recetan los fármacos que impiden que el trastorno se manifiesta.

Los antidepresivos se emplean para corregir desequilibrios de los neurotransmisores del cerebro y, a diferencia de los ansiolíticos, no suelen crear dependencia.

La ayuda psicológica de los profesionales está orientada a que el paciente se conozca, evalúe y dé significado al estímulo negativo, en función con sus experiencias provenientes de la interacción social, entorno, creencias, actitudes y autovaloraciones.

En la terapia cognitivo conductual se emplean distintas técnicas. Estas pretenden tener un efecto positivo sobre la autoestima baja y los estilos negativos de resolución de problema. También incidir en la manera de pensar y evaluar los acontecimientos que ocurren alrededor del paciente.

Para ello se recurre a la autoobservación, la reestructuración cognitiva, el desarrollo de habilidades de resolución de problemas. También al entrenamiento en habilidades sociales y al entrenamiento asertivo, tratamientos útiles para este trastorno.

Otras formas, como la psicoterapia interpersonal o la terapia cognitiva basada en mindfulness, también han demostrado ser efectivas.

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