Yoga para reducir el estrés: 4 posturas que tienes que probar

Yoga para reducir el estrés: 4 posturas que tienes que probar

En la actualidad, muchos vivimos con distintas fuentes de estrés, como el trabajo, los estudios, dificultades económicas o familiares, entre otros. Felizmente, existen distintas herramientas que nos pueden ayudar a manejarlo. Hoy te contaremos algunas posturas de yoga para reducir el estrés.

¿Por qué practicar yoga para reducir el estrés? 

¿Has escuchado sobre la eficacia del yoga para reducir el estrés? Esta práctica tiene muchísimos beneficios dentro de los cuales está la reducción del estrés. Distintas investigaciones mencionan el potencial del yoga para reducir el estrés.

¡Importante! Si estás viviendo una situación difícil por culpa del estrés y no sabes cómo lidiar con él, es importante que acudas donde un profesional. Un psicólogo online es una gran opción para conocer qué nos está generando tanto estrés y cómo lidiar con él. La práctica de yoga es una gran herramienta para llevar una vida saludable y con menores niveles de estrés pero esta no suplanta la ayuda de un profesional. 

Ahora sí, ¡empecemos!

4 sencillas posturas para inducir la calma

Para hacer yoga no hace falta más que voluntad, un poco de disciplina y paciencia, lo demás viene con la práctica.

Balasana o Postura del niño

Nos colocamos de rodillas con los pies relajados sobre el suelo o mat. Tratamos de que los dedos pulgares de los pies estén juntos, y las rodillas pueden estar separadas o juntas, dependiendo de lo que sea más cómodo. 

Luego, nos inclinamos hacia adelante apoyando la frente en el piso, y tratamos de que los glúteos se peguen a los talones. Los brazos pueden ir hacia adelante (como sale en la imagen) o hacia atrás a lo largo del torso. Procuramos estirar la espalda y no olvidemos inhalar y exhalar profundamente.

Esta postura nos ayuda a soltar los músculos de la espalda y del cuello. También permite reducir la fatiga y el estrés.

Paschimottanasana o la pinza sentada  

Nos sentamos con la espalda recta, piernas juntas y dedos de los pies apuntando hacia arriba. Levantamos los brazos e inhalamos estirando la espalda. Luego, nos inclinamos hacia adelante y exhalamos, alargando los brazos hacia adelante para alcanzar nuestros pies o la parte de la pierna a la que lleguemos. 

Es importante que no forcemos al cuerpo, más que llegar a tocar los pies, la idea es estirar la espalda y mantenerla recta. Si esta postura es muy complicada, podemos doblar las rodillas para que sea más fácil entrar en ella.

Cuando estemos en la postura, recuerda enfocarte en la respiración y hacerla pausada. Esta postura nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos y reducir el estrés. Además, nos ayuda a estimular los órganos internos.

Anahatasana o la postura del corazón derretido

Primero, nos colocamos encima del suelo o mat en cuatro apoyos, es decir, sobre las manos y rodillas. Luego, con las manos, vamos a avanzar unos pasos hacia adelante y poco a poco vamos dirigiendo las axilas hacia el suelo (no tienen que llegar hasta el suelo, solo ir en esa dirección).

Puedes apoyar tu frente o mentón, según lo que te acomode más. Trata de mantener la espalda estirada o arqueada pero sin tensión, y mantener tus caderas encima de tus rodillas. 

Esta postura nos ayuda a respirar mejor al abrir nuestro pecho. Además, estiramos la espalda y hombros que son lugares donde se suele tener mucha tensión por estrés. 

Recuerda mantener esta postura por al menos 1 minuto y enfocarte en tu respiración.

Savasana o la postura del cadáver

Nos recostamos boca arriba con los brazos al lado del cuerpo y las piernas separadas al ancho de las caderas o un poco más.  Permitimos a nuestro cuerpo relajarse mientras inhalamos y exhalamos profundamente, con los ojos cerrados. En esta postura buscamos que nuestro cuerpo suelte la tensión generada que podemos tener en distintas partes del cuerpo. Sentiremos la tranquilidad extenderse a lo largo de nuestro cuerpo mientras el estrés disminuye. Nos podemos quedar aquí el tiempo que necesitemos.

Sugerencias basadas en la experiencia

El yoga es una práctica que se adapta a todas las personas, y la cual nos ayuda a vivir más presentes y con mayor bienestar. 

Aquí te dejamos algunas sugerencias si quieres incorporar esta práctica en tu vida:

  • Aprender a respirar. La respiración tiene una influencia directa en nuestro sistema nervioso y por ende en nuestros niveles de estrés y ansiedad. La práctica de yoga nos ayuda a ser conscientes de nuestra respiración lo que nos ayuda a estar presentes y regular el sistema de alerta del cuerpo.
  • Empezar por ejercicios sencillos. Esta práctica nos invita a ser amables y cuidadosos con nuestro cuerpo. Probablemente, si empezamos a practicar habrá muchas posturas que no serán accesibles, tratemos de ir de a pocos. Con paciencia y práctica poco a poco las posturas serán más sencillas. 
  • Crea un espacio especial:  Encontrar un espacio para practicar nos ayuda a motivarnos y dedicarnos ese tiempo para nosotros. Busca un espacio cómodo, donde tengas pocos estímulos que puedan distraerte y que te guste, puedes decorarlo con plantas, poner incienso o música que te relaje. 

Una gran aventura hacia el autoconocimiento

La práctica de yoga nos brinda una gran oportunidad para conocernos, aceptarnos y cuidarnos. Además, es una gran herramienta para reducir el estrés, la ansiedad y síntomas de depresión. Si esta información te pareció útil, compártela con las personas que más quieres. 

Recuerda, la práctica de yoga es una excelente herramienta para nuestro bienestar pero no reemplaza la ayuda de un profesional. Si necesitas conversar con un psicólogo online para aprender nuevas herramientas para lidiar con el estrés, puedes contactarnos y te ayudaremos a escoger la mejor opción para ti.

Referencias

  1. Chóliz, M. (2012). Técnicas para el control de la activación: relajación y respiración. https://www.uv.es/=choliz/RelajacionRespiracion.pdf
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