Tipos de autoestima: qué es, ejemplos y mejorarlo

tipos-de-autoestima

La autoestima es la manera en que cada persona se valora a sí misma, cómo se ve, cómo se habla por dentro y cuánto siente que merece cosas buenas en la vida. No se trata solo de “sentirse bien”, sino de la relación que tienes contigo mismo: con tus logros, tus errores, tu cuerpo, tu historia y tus emociones.

Hablar de tipos de autoestima ayuda a entender que no todas las personas se sienten igual consigo mismas. Hay quienes tienen una autoestima más sólida y amable, otras personas se sienten muy inseguras y algunas basan su valor solo en lo que logran o en cómo las ven los demás. Reconocer en qué tipo de autoestima te encuentras es un primer paso para cuidarte mejor y, si es necesario, pedir ayuda profesional.

La autoestima es la percepción que una persona tiene de sí misma, su valor personal y su capacidad para enfrentar los desafíos de la vida. Es un componente crucial de la salud mental y emocional, influyendo en cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo nos relacionamos con los demás y cómo manejamos los altibajos de la vida. Una autoestima saludable es fundamental para lograr un bienestar integral.

Existen varios tipos de autoestima, cada uno reflejando diferentes maneras en que las personas se valoran y perciben a sí mismas. Entender estos tipos puede ayudar a identificar áreas específicas de mejora y a desarrollar estrategias más efectivas para fortalecer la percepción que uno tiene de su propio valor. Cada tipo de autoestima tiene implicaciones específicas para el bienestar y el comportamiento de una persona. En este artículo te mostraremos la diferencia de cada uno de ellos

¿Qué es el autoestima?

La autoestima es la valoración global que un individuo tiene de sí mismo. Esta valoración incluye tanto juicios subjetivos de valía personal como actitudes hacia uno mismo, que pueden abarcar pensamientos, sentimientos y comportamientos resultantes de la propia autoevaluación. La autoestima es básicamente cómo nos sentimos y pensamos acerca de nosotros mismos, tanto en nuestras cualidades positivas como en las áreas que consideramos que necesitan mejora.

Una autoestima saludable es fundamental para nuestro bienestar emocional, mental y social. Nos permite enfrentar las adversidades con mayor resiliencia, tomar decisiones más saludables y mantener relaciones más satisfactorias y equitativas. Por el contrario, una autoestima baja puede limitarnos significativamente, afectando nuestra salud mental, nuestras relaciones y nuestra capacidad para alcanzar nuestro potencial.

Características

La autoestima se nota en la forma en que una persona se trata a sí misma, se pone límites y se posiciona en sus relaciones. No siempre es visible, pero se refleja en muchas decisiones diarias.

  • Se refleja en la autoconfianza: Una buena autoestima se nota cuando la persona confía en sus capacidades, aunque sepa que puede equivocarse.
  • Influye en la forma de hablarse: Las personas con mejor autoestima suelen tener un diálogo interno más amable y menos crítico.
  • Impacta en las relaciones: La autoestima influye en cómo se permiten ser tratadas las personas, en los límites que ponen y en lo que toleran o no.
  • Afecta la toma de decisiones: Una autoestima sana permite decir “sí” o “no” con mayor seguridad, sin tanto miedo al rechazo.
  • Se relaciona con el autocuidado: Cuando alguien se valora, cuida su salud física y emocional con más frecuencia.
  • Puede ser inestable: No siempre es firme; puede subir y bajar según las experiencias, el estrés o las comparaciones con otros.
Artículos relacionados:  Diario de las emociones: ¿qué es y para qué sirve?

Entender estas características ayuda a identificar si tu autoestima te está apoyando o si, por el contrario, te está limitando y necesitas trabajar en ella.

Cinco tipos de autoestima

Aunque cada persona es única, se suele hablar de distintos tipos de autoestima para entender mejor cómo nos relacionamos con nosotros mismos. No son “etiquetas” rígidas, sino maneras de describir patrones que se repiten: cómo te ves, cuánto te valoras y de qué depende tu sensación de valía.

Entre los tipos más mencionados están la autoestima alta y saludable, la autoestima baja, la autoestima inflada o exagerada, la autoestima inestable y la autoestima condicional. Cada una tiene sus riesgos y sus fortalezas. Conocerlas te permite identificar en qué punto estás hoy y qué cambios podrías necesitar para sentirte más en paz contigo.

1.- Autoestima alta y saludable

La autoestima alta y saludable aparece cuando una persona se valora, reconoce sus cualidades y acepta sus límites sin sentirse superior a los demás. Quien tiene esta autoestima no se cree perfecto, pero sabe que tiene derecho a equivocarse, aprender y seguir adelante. Se trata de una base interna de respeto y cariño hacia uno mismo.

En la práctica, se ve en alguien que puede poner límites, decir lo que piensa con respeto, cuidarse y tomar decisiones desde el bienestar, no desde el miedo. Esta persona reconoce sus logros sin necesidad de presumir y también puede aceptar críticas sin derrumbarse. Es un tipo de autoestima que se puede construir con terapia, experiencias positivas y un entorno que valida y respeta.

2.- Autoestima baja

La autoestima baja se presenta cuando la persona se ve a sí misma como “menos que los demás”, se critica de forma constante y le cuesta reconocer sus logros. Quien vive con este tipo de autoestima suele sentir que no es suficiente, que no merece cosas buenas o que cualquier error “confirma” que no vale.

En la vida diaria, esto se traduce en miedo a intentar cosas nuevas, dificultad para poner límites, relaciones donde se conforma con menos de lo que merece y una fuerte autocrítica. No es flojera ni drama, es un sufrimiento real que puede afectar el trabajo, la vida social, la pareja y la salud mental. Con apoyo profesional, esta visión de uno mismo puede cambiar.

3.- Autoestima inflada o exagerada

La autoestima inflada es aquella en la que la persona se ve por encima de los demás, minimiza los errores propios y exagera sus logros. Desde fuera puede parecer mucha seguridad, pero en realidad muchas veces es una forma de protegerse de inseguridades profundas que no se reconocen.

En este tipo de autoestima, la persona puede tener dificultad para aceptar críticas, pedir perdón o reconocer que necesita ayuda. Tiende a culpar a otros de sus errores y a sentirse amenazada por los logros ajenos. Aunque parezca “fortaleza”, es una forma frágil de autoestima, porque depende de sostener una imagen de perfección o superioridad.

4.- Autoestima inestable

La autoestima inestable cambia con mucha facilidad: un elogio puede hacer que la persona se sienta muy valiosa, pero una crítica o un error puede derrumbarla por completo. Es como vivir en una montaña rusa emocional donde el valor personal depende de lo que pasa afuera.

Quien tiene este tipo de autoestima puede sentirse bien consigo mismo algunos días y muy mal en otros, sin una razón clara. Suele depender mucho de la opinión de los demás, de los likes en redes sociales o de si las cosas “le salen bien”. Trabajar en la estabilidad interna permite que la autoestima no dependa tanto de factores externos.

Artículos relacionados:  Emociones: ¿Qué son, sus funciones y para qué sirven?

5.- Autoestima condicional

La autoestima condicional se basa en el “valgo solo si…”: si tengo éxito, si cumplo expectativas, si soy productivo, si agrado a todos, si encajo en cierto ideal de cuerpo o personalidad. Cuando la persona no cumple esas condiciones, siente que su valor se desploma.

Esto puede llevar a vivir con mucha presión, perfeccionismo y culpa. La persona puede exigirse de forma extrema, descansar poco y ser muy dura consigo misma cuando comete errores. Transformar esta autoestima implica aprender que el valor personal no depende únicamente de logros, resultados o aprobación, sino de ser quien eres, con tu historia completa.

Ejemplos de autoestima

Ver ejemplos concretos ayuda a identificar si tu autoestima te está fortaleciendo o si te está limitando en tu vida diaria.

  • Decir que no con respeto: Puedes rechazar una petición sin sentirte una mala persona por poner límites.
  • Aceptar un cumplido: Cuando alguien te reconoce algo, lo recibes sin minimizarlo ni hacer chistes para restarle importancia.
  • Aprender de los errores: En lugar de decir “soy un desastre”, piensas “me equivoqué, pero esto puedo mejorarlo”.
  • Pedir ayuda: Reconoces que no tienes que poder con todo y te acercas a amigos, familia o profesionales cuando lo necesitas.
  • Evitar comparaciones constantes: Te enfocas más en tu propio progreso que en lo que los demás tienen o hacen.
  • Defender tus necesidades: Expresas lo que sientes y lo que necesitas sin agredir ni desaparecer.
  • Conclusión: La forma en que reaccionas ante los elogios, las críticas, los errores y los límites te da pistas muy claras de cómo está tu autoestima hoy.

La importancia de buscar ayuda

Cuando la autoestima está muy baja, inestable o depende demasiado de la aprobación de otros, es normal que la vida se vuelva más pesada. Las decisiones se llenan de dudas, las relaciones se vuelven confusas y el diálogo interno se llena de críticas. Buscar ayuda profesional no significa ser débil ni “no poder solo”, significa que estás dispuesto a cuidarte y a construir una relación más sana contigo mismo.

La terapia psicológica ofrece un espacio seguro para revisar de dónde viene esa forma de mirarte, qué mensajes aprendiste sobre tu valor y cómo puedes empezar a hablarte de una manera más compasiva. Un psicólogo o psicóloga puede acompañarte a reconstruir tu autoestima con herramientas prácticas, un lenguaje más amable hacia ti y nuevas experiencias de validación, respeto y autocuidado. Trabajar la autoestima es, en realidad, trabajar en el tipo de vida que quieres para ti.

Mejorar la autoestima con terapia psicológica

La terapia psicológica puede ser muy efectiva para mejorar la autoestima. Algunas estrategias incluyen:

  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Ayuda a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos y creencias limitantes sobre uno mismo.
  • Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Enseña a aceptar los pensamientos y sentimientos sin juicio, enfocándose en acciones alineadas con los valores personales.
  • Mindfulness y Técnicas de Autoconciencia: Ayudan a centrarse en el presente y a desarrollar una relación más compasiva con uno mismo.
  • Fortalecimiento de Habilidades Sociales: Mejora la interacción con otros y aumenta la confianza en situaciones sociales.

La terapia psicológica puede proporcionar un espacio seguro para explorar la autoestima y desarrollar estrategias personalizadas para mejorar la percepción de uno mismo y la calidad de vida generacuales son los tipos de autoestima

Realiza nuestro test de autoestima

A veces, la vida nos hace cuestionar cuánto nos valoramos a nosotros mismos, pero entender cómo está nuestra autoestima es el primer paso para cuidarnos mejor. Con este test autoestima, puedes explorar de manera sencilla y empática qué tan fuerte es tu amor propio y cómo puedes fortalecerlo. Tómate unos minutos para conocerte más y dar un paso hacia una relación más positiva contigo mismo. ¡Tú lo mereces!

Artículos relacionados:  Agotamiento emocional: qué es y 5 estrategias para superarlo

La importancia de buscar ayuda

Cuando la autoestima está muy baja, inestable o depende demasiado de la aprobación de otros, es normal que la vida se vuelva más pesada. Las decisiones se llenan de dudas, las relaciones se vuelven confusas y el diálogo interno se llena de críticas. Buscar ayuda de un psicólogo online no significa ser débil ni “no poder solo”, significa que estás dispuesto a cuidarte y a construir una relación más sana contigo mismo.

La terapia psicológica ofrece un espacio seguro para revisar de dónde viene esa forma de mirarte, qué mensajes aprendiste sobre tu valor y cómo puedes empezar a hablarte de una manera más compasiva. Un psicólogo o psicóloga puede acompañarte a reconstruir tu autoestima con herramientas prácticas, un lenguaje más amable hacia ti y nuevas experiencias de validación, respeto y autocuidado. Trabajar la autoestima es, en realidad, trabajar en el tipo de vida que quieres para ti.

Preguntas frecuentes sobre la autoestima

Respuestas claras y cercanas a dudas comunes que muchas personas tienen cuando empiezan a cuestionarse su valor personal y cómo se ven a sí mismas.

¿Cómo sé si tengo la autoestima baja o solo estoy pasando por un mal momento?
Es normal tener días difíciles, pero la autoestima baja se nota cuando la mayor parte del tiempo te hablas mal, te comparas con los demás y sientes que “no vales lo suficiente”. Si esta sensación se mantiene por semanas o meses y afecta tu trabajo, tus relaciones o tu ánimo, puede ser una señal de que tu autoestima necesita atención y, posiblemente, apoyo profesional.
¿Es normal sentir que valgo solo cuando logro cosas o no decepciono a nadie?
Muchas personas han aprendido a sentirse valiosas solo cuando cumplen expectativas o son “productivas”. Sin embargo, esa autoestima condicional suele generar mucha presión, culpa y miedo al error. Es importante aprender que tu valor no depende únicamente de lo que haces, sino también de quién eres, de tu historia y de tu capacidad de seguir intentando.
¿La autoestima se puede mejorar aunque lleve años sintiéndome inseguro?
Sí, la autoestima se puede trabajar a cualquier edad. Aunque lleves mucho tiempo sintiéndote inseguro, tu forma de hablarte y de verte no está “condenada” a ser siempre igual. Con acompañamiento psicológico, autoconocimiento y experiencias nuevas, es posible construir una relación más respetuosa y compasiva contigo mismo.
¿Hablar conmigo mismo de forma positiva no es engañarme?
Hablarte con amabilidad no es mentirte, es tratarte con el mismo respeto que tendrías con alguien a quien quieres. No se trata de repetir frases irreales, sino de dejar de insultarte y empezar a reconocer tus esfuerzos, tus avances y tus cualidades reales. La autocrítica destructiva no te hace más honesto, solo te lastima.
¿La terapia realmente ayuda a mejorar la autoestima?
Sí. En terapia puedes explorar de dónde vienen tus inseguridades, qué mensajes aprendiste sobre tu valor y cómo influyen tus experiencias pasadas en la manera en que te ves hoy. Un psicólogo o psicóloga puede ayudarte a identificar creencias dañinas, construir nuevas formas de hablarte y practicar habilidades para poner límites, pedir lo que necesitas y reconocerte como una persona valiosa.
¿Qué puedo hacer si me cuesta mucho pedir ayuda o decir que no?
Esta dificultad es muy frecuente en personas con autoestima baja o con miedo al rechazo. Un primer paso es reconocer que no poner límites te está agotando o lastimando. Después, puedes empezar con pequeños “no” en situaciones de menor riesgo y, si te es posible, trabajarlo en terapia. Aprender a pedir ayuda y a decir que no es una forma muy concreta de cuidar tu autoestima.

Referencias

  • Branden, N. (1994). The six pillars of self-esteem. Bantam.
  • Rosenberg, M. (1965). Society and the adolescent self-image. Princeton University Press.
  • Mruk, C. J. (2006). Self-esteem research, theory, and practice: Toward a positive psychology of self-esteem (3rd ed.). Springer.
Was this article helpful?
YesNo