Terapia psicológica, ¿qué es eso?

0Shares

Se tiene la idea errónea de que ir al psicólogo es para los locos, o de plano para quienes no pueden más con su vida y necesitan que alguien les diga qué hacer. Desafortunadamente, se le da muy poca importancia a la salud mental, hay muchos mitos que la descalifican y si a esto le sumamos el estigma con el que carga, da como resultado, que las personas sientan una fuerte resistencia para atenderse.

Somos seres bio-psico-sociales y por tanto tendremos que atender estos tres aspectos para el bienestar integral de cada persona; incluso agregaría el espiritual. Sin embargo; el problema es que la mayoría de las veces, solamente atendemos el aspecto físico, corremos al médico cuando algo nos pasa o cuando sentimos que algo no anda bien con nosotros; pero no corremos al psicólogo cuando no andamos emocionalmente estables. Esa sensación de no sentirse completamente en armonía consigo mismo, es un foco rojo, que nos alerta para atender otros aspectos de nuestro ser.

La psicoterapia entonces, no tiene que ver con la locura, tiene que ver con lo humano, con el contacto cara a cara con el otro, ese otro que viene con una historia, con miedos, con preguntas, con sentimientos de soledad, de desolación, de tristeza, con la sensación de que algo no marcha bien y que buscará a través de este contacto entenderse para hacer algo distinto, que lo lleve a sentirse mejor, y por supuesto a mejorar su calidad de vida.

Entonces, ¿de qué va la psicoterapia?:

Payne (2002) citando a Ceccin (1988), expresa:

La gente viene con relatos. Te cuentan relatos porque quieren construir un nuevo relato. A veces, no pueden. Son los autores de sus relatos y precisan de un coautor (…) la gente organiza sus significados, sus existencias, en la conversación. (p.65).

Es a partir de los relatos, que los consultantes cuentan historias y a través del análisis y la reflexión de éstas, van comprendiendo sus distintas maneras de ser, actuar y sentir; trazando así nuevos discursos que complementan y enriquecen las vivencias, construyendo otras formas de percibirse a sí mismos.

A lo largo de mi formación he aprendido lo siguiente respecto al proceso de psicoterapia: el consultante pasa por una serie de experiencias que vive de distintas maneras. Ese modo particular de experimentar los eventos o las situaciones, se le conoce como “vivencia”. Esas vivencias son llevadas al espacio psicoterapéutico y el trabajo del psicoterapeuta consiste en comprender ese modo peculiar de cada consultante de experimentar la vida; pues cada vivencia tiene impresos uno o varios significados. Por lo tanto, la tarea del psicoterapeuta, además de comprender, es ofrecer herramientas que le permitan al consultante resignificar lo vivido; esto es, lograr que la persona desarrolle estrategias que favorezcan un panorama más amplio de esa vivencia y pueda, a su vez, darle un significado distinto que le permita sentirse mejor. Lo cual implicará un cambio, una nueva forma de pensarse y entenderse.

Es durante la interacción entre terapeuta-consultante que se refleja el conjunto de ideas, sentimientos, gestos e historia (el pasado y el presente), tanto del terapeuta como del consultante; y de la conexión y empatía establecidas, dependerá la relación generada; entendiendo por empatía(Rodriguez Echeverría & Velasco Lafarga, 2008) un estado que consiste en percibir el cuadro de referencia interno de otra persona con exactitud y con los componentes y las significaciones que con él se relaciona, como si fuera la otra persona, pero sin perder jamás la condición “como si” (p. 284). Esto es importante porque si no hay conexión, si no hay empatía, es poco probable que la persona se sienta segura para depositar su confianza y será mucho menos probable que regrese.

Por lo tanto, interacción e intervención van de la mano, las interacciones son resultado de la relación que se establece y la intervención facilita la interacción. Por todo lo anterior, atender a los procesos de comunicación entre terapeuta y consultante (la comunicación verbal, no verbal, silencios, etc.), analizar las formas y el contenido, el para qué de las preguntas (el efecto y afecto de las diferentes intervenciones), la relación  y lo que está puesto en el proceso de psicoterapia (lo del terapeuta y lo del otro), es un requisito indispensable para el ejercicio de la psicoterapia.

Así que, ir a un proceso de terapia es cosa seria, profesional y ética, es una inversión en uno mismo y el primer paso es querer cuidarse, poniéndose atención y haciendo consciente la necesidad de mejora y aprendizaje; el segundo paso es romper con el estigma que genera ir a la terapia y el tercero, es dar el paso; implica acercarse a un profesional para que cuide de ti durante el acompañamiento de tu proceso.

Bibliografía: 

Payne, M. (2002). Terapias Narrativas. Una introducción para profesionales. Barcelona, España: Paidós.

Rodriguez Echeverría, G., & Velasco Lafarga, J. L. (2008). Terapia Rogeriana. En C. Castanedo, Seis Enfoques PSicoterapéuticos (pág. 284). México: Manual Moderno.

0Shares

1 comentario en “Terapia psicológica, ¿qué es eso?”

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *