Los conflictos en las relaciones de pareja

Los conflictos en las relaciones de pareja - Terapify
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Los conflictos son parte de la vida, no sólo de las relaciones, están presentes en nuestro día a día, en el tráfico, en el trabajo, en la familia, en nuestro diálogo interno, en lo relacional.

La razón por la que se manifiestan los conflictos en nuestra cotidianidad, se debe a que siempre hay otro que no piensa, siente o actúa como tú piensas, provocando una confrontación con otras posibilidades.

En tal sentido, en ese encuentro de diferencias, nuestro ego tiene dos opciones: le da cabida al otro o se crece para dejarlo fuera.

Cuando los conflictos generan problemas, es decir, cuando identificamos que no sabemos cómo gestionarlos, lo mejor es buscar ayuda, y la terapia online puede ser una herramienta para construir una mejor actitud frente a los conflictos.

¿Son positivos o negativos los conflictos de pareja?

Ahora bien, desde una perspectiva positiva, podemos afirmar que los conflictos son necesarios porque, entre otras cosas, dan cuenta de la otredad, y nos hace conscientes de las manifestaciones del ego.

Sin embargo, generalmente se le dan una connotación negativa, lo que trae como consecuencia que busquemos a toda costa evitarlo, y al hacer esto dejamos de ver las oportunidades que nos podría traer confrontarlos: aprendizajes.

Lo que necesitamos saber es que, mientras más espacio le demos a los conflictos, más aprendemos y más conscientes nos hacemos de nosotros y del o los otros.

Al respecto, también hay que considerar que conflicto no es igual a pelear, agredir o discutir. De hecho, la mejor manera de encarar los conflictos, es teniendo en cuenta una mezcla de:

  • Diálogo
  • Capacidad de observación
  • Análisis
  • Contacto emocional
  • Disposición
  • Apertura a otras miradas externas a la propia

¿En qué punto los conflictos dejan de ser sanos?

Cuando no hay una correcta gestión de los conflictos terminan convirtiéndose en peleas, éstas a su vez pueden implicar agresiones, lo que dificultará la resolución, y, lógicamente, dejan de ser sanos.

Un conflicto que pasa a ser una lucha de poder, en la que se busca tener la razón por sobre todas las cosas, convencer al otro de que su postura es la correcta, va tornándose cada vez más problemático e, incluso, irracional.

Se generan discusiones que nunca llegan a ningún lado. Y, como en toda lucha, cada uno buscará defenderse y atacar, perdiéndose el sentido de pareja, de equipo, y el otro se convierte en un enemigo a vencer.

Estas luchas son sumamente desgastantes, y lo único que se obtiene son heridas profundas que sólo acumularán más y más tensión.

Conflictos comunes entre las parejas

A continuación, una serie de conflictos que generalmente ocurren o se originan en una relación de pareja:

#1: Temas que se van acumulando

Estos son temas o situaciones que se van dejando pasar, es decir, que afectaron, pero que no se comentaron “para no crear conflicto”, lo cual, paradójicamente siempre crea más conflicto.

También situaciones que en su momento se reclamaron, pero quedaron en conflictos expresados, más no solucionados.

#2: Lucha de poder

Como ya he comentado en párrafos anteriores, son conflictos que se racionalizan, se expresan en forma de queja.

Esto provoca que se deje de lado el aspecto emocional, generando malos entendidos, resentimientos y, cada vez, mayor distancia entre la pareja.

#3: Situaciones no superadas

Situaciones que se vivieron en una etapa de vida distinta, pero que no se resolvieron y, como consecuencia, se arrastrarán a la relación presente.

Por ejemplo: una situación de abuso o de violencia en relación anterior, puede arrastrar conflictos a la relación actual. Cualquier asunto inconcluso se hará presente tarde o temprano.

#4: Expectativas no expresadas

La mayoría de las veces, esperamos cosas de nuestra pareja: que sea cariñoso(a), que sea detallista, que me quiera más, que sea su prioridad, que si le llamo deje de hacer lo que esté haciendo y me conteste, por poner algunos ejemplos.

 Y si mi pareja no es o hace lo que yo espero que haga, esto puede detonar discusiones y/o malos entendidos.

Cada uno de estos tipos de conflictos, pueden gestionarse de forma productiva. Sigue leyendo y conocerás cómo.

¿Cómo llevar un conflicto hacia un estado positivo para el crecimiento de la pareja?

Para llevar un conflicto hacia un estado positivo para el crecimiento de la pareja, hay que tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Mantener la empatía por el otro
  • Escuchar qué es lo que el otro tiene que decir, sin negar o minimizar su experiencia
  • No desacreditar la experiencia del otro
  • Validar si algo de lo que te está diciendo es cierto, por muy mínimo que sea.
  • Expresa cómo te sientes y escucha cómo se siente tu pareja

Ejemplo de una situación de conflicto con mal manejo

Analicemos el siguiente diálogo entre pareja: (M: Mujer, H: Hombre)

M: SIEMPRE llegas tarde y cuando llegas NUNCA me saludas y además parece que SIEMPRE estás enojado.

H: Ya sabes que mi trabajo es muy demandante y a veces me tengo que quedar más tiempo, ¿qué quieres, que me corran?

Además, si te saludo te digo “ya vine” y pues no estoy enojado, pero si cuando llego lo primero que haces es recibirme con quejas ¿cómo quieres que me ponga?  Ya estoy harto de que no puedo tener ni 5 minutos para descansar porque me llenas de reclamos.

M: ANTES llegabas más temprano y de un tiempo para acá ya pones de pretexto que no puedes salir más temprano, ¡por favor!, yo no creo que no puedas salir, aunque sea un poco antes.

Y no te reclamaría si tú al menos llegaras de buen humor, me saludaras y me platicaras de tu día, te platicara yo del mío y tuviéramos un tiempo de calidad. En cambio, llegas de malas, y te la pasas en el celular, ni me volteas a ver.

H: ¿Cómo quieres que tenga ganas de platicar si me recibes con puras quejas? Yo lo que quiero es descansar, deja de fastidiarme.

Y así esta discusión podría seguir y seguir y ¿qué creen?, no llegarían a nada.

En el ejemplo anterior habrá que notar los siguientes puntos:

  • Por lo que se discute no es el tema central
  • Se utilizan generalizaciones como SIEMPRE o NUNCA
  • Cada uno defiende su postura y ninguno escucha, ni busca comprender lo que hay entre líneas

Utilicemos este ejemplo convirtiéndolo en un diálogo que genere una comunicación más asertiva:

M: He notado que últimamente llegas más tarde, ya casi no compartimos, SIENTO que llegas enfadado o molesto, y pocas veces, nos saludamos con un beso. Esto me preocupa porque siento que te alejas y muy a menudo me siento sola. ¿Qué está pasando con NOSOTROS?, tú ¿cómo te sientes?, ¿qué piensas de esto que te digo?

H: Es verdad, últimamente he llegado más tarde porque mi jefe salió de viaje y yo estoy de encargado, la mayoría del personal se va, y yo me tengo que quedar con todo el trabajo, es mucha presión, y sí, me he sentido un poco distante (hace una pausa) supongo que puede ser porque mi mente sigue conectada al trabajo, me SIENTO muy estresado y tenso.

Discúlpame, no había notado que esto te estaba afectando a ti. Es más, ni siquiera estaba consciente de cómo me está afectando a mí, hasta ahora que lo estoy diciendo. Voy a tener más cuidado de no mezclar lo laboral con lo personal, trataré de desconectarme y una vez que mi jefe vuelva, procuraré salir más temprano.

Diferencias entre este último diálogo y el anterior:

No se ataca, se identifica el tema central que tiene que ver con emociones, se expresa de manera clara la acción y la emoción, pero se asume la responsabilidad de dicha emoción, es decir, “yo siento que llegas enfadado” y no: “llegas SIEMPRE enfadado”; por lo que se eliminan señalamientos, que pueden hacer sentir al otro amenazado. Se habla de un nosotros y se busca la retroalimentación.

En la respuesta, hay un reconocimiento que avala el sentir del otro. Por otro lado, se reconoce también el propio sentir, lo que ayuda a clarificar y a ser consciente de la tensión que se está experimentando y de cómo esto puede afectar la relación.

Se propone una solución y el discurso invita a conversar más a profundidad.

Una correcta mentalidad frente a tu pareja evitará convertir un conflicto en un problema sin solución

Es importante entender que el otro no es adivino, y que, si uno no expresa lo que está esperando del otro, éste nunca sabrá que se está esperando eso.

Muchas personas suelen decir “si lo tengo que pedir ya no lo quiero”, porque creen que, si se pide, deja de ser una motivación intrínseca del otro, y que entonces pierde el sentido.

Lo que es correcto, es que lo que nosotros esperamos del otro, nunca va a ser una motivación intrínseca del otro, justo porque es tu expectativa, y no la de tu pareja.

El otro, entonces, no puede motivarse por algo que no es suyo, sí, habrá veces que coincidan las expectativas, pero no siempre será así, ni tiene por qué serlo.

El otro es otro, es diferente a ti y no piensa como tú. Su función no es cubrir tus expectativas. Por otra parte, expresarlas ayuda a que la comunicación sea clara y a poner sobre la mesa, aspectos que para uno pueden ser importantes.

Sin embargo, esto no implica que el otro tenga que acatar como si fuera una orden, el otro puede decidir si puede o no, si quiere o no, y cualquiera que sea su decisión será válida.

De igual forma, hay que tener en cuenta cuestiones de personalidad. Por ejemplo, si durante tu infancia, tu educación fue represiva y machista, tal vez hayas aprendido a no expresar emociones, y a que si eres mujer “debes servir al hombre” y si eres hombre, “debes exigir o esperar que la mujer te atienda”.

Estos aprendizajes los ejerces en la relación y pueden ser detonantes de múltiples discusiones.

Formas de reaccionar ante los conflictos

La reacción ante los conflictos está íntimamente ligada con cómo nos enseñaron a lidiar con ellos desde pequeños, ¿cuál fue el aprendizaje? Considero que hay dos caminos: o lo enfrentas o lo evitas.

Habrá que reflexionar en:

  • Si el conflicto te invita a ser proactivo y buscar maneras de resolución o más bien, te paraliza
  • Si te enseñaron a resolver o si más bien, lo resolvían por ti
  • ¿Qué significados tiene el conflicto en tu vida?

Estas reflexiones nos acercan a tomar consciencia en relación a los patrones de reacción que utilizamos.

Ahora bien, las reacciones pueden ser emocionales, corporales o comportamentales.

Las primeras hacen referencia a lo que la situación nos provoca:

  • Enojo
  • Frustración
  • Desesperación
  • Apatía
  • Estrés
  • Ansiedad
  • Tristeza
  • Entre otras reacciones

Las segundas hacen referencia a la manifestación de la emoción en el cuerpo:

  • Taquicardia
  • Nudo en la garganta
  • Dolor en el estómago
  • Dermatitis
  • Llanto
  • Entre otras

En cuanto a las reacciones comportamentales, se relacionan con acciones evocadas por la situación:

  • Gritar
  • Golpear
  • Huir
  • Confrontar
  • Callar
  • Y otras similares

Cualquiera que sea nuestro patrón de reacción, lo podemos modificar si lo identificamos, observamos y/o analizamos.

Consejos para una comunicación eficaz para la resolución de conflictos

Debemos ser capaces de reconocer que cuando los conflictos se convierten en pelea, habrá pocas posibilidades de negociar, generar acuerdos, ser escuchados o comprendidos, por lo que no tiene sentido continuar la discusión.

Una vez que somos conscientes de lo anterior, será necesario hacer una pausa y tratar de calmarnos, para esto, puede ser importante tomar un tiempo fuera, el tiempo necesario (sin exceder de 48 horas).

Pasado el tiempo necesario, entonces sí restablecer la comunicación desde ¿cómo nos sentimos?, ¿qué nos pasó?, ¿qué reflexionamos?

Si se toma el tiempo fuera, pero no se retoma el tema, posteriormente causará mayor conflicto. A veces creemos que es mejor “hacer como si nada hubiera pasado” que hablar y confrontar el tema. Hacer como si nada no es resolver.

Ayudará cuestionar y reflexionar en:

  • ¿Para qué me peleo?
  • ¿Qué es lo que estoy buscando defender?
  • ¿Por qué el otro me representa una amenaza?
  • ¿Por qué necesito alzar la voz?
  • ¿Qué no estoy pudiendo comunicar?
  • ¿Cómo estoy comunicando lo que necesito?
  • ¿Cómo escucho lo que el otro necesita?
  • ¿Por qué quiero convencer al otro?
  • ¿Para que necesito que el otro me dé la razón?
  • ¿Identifico mis emociones?
  • ¿Cómo me siento en la relación con el otro?
  • ¿Cuál o cuáles son los miedos detrás del conflicto?

Técnicas para resolver los conflictos de pareja

La mejor técnica para resolver conflictos es la comunicación asertiva. Estos son algunas características de una comunicación asertiva:

  • Escucha activa
  • Retroalimentación
  • Manejo emocional
  • Expresión de sentimientos
  • Apertura al tema
  • Empatía
  • Humildad

¿Qué no hacer?

  • Ofender
  • Interpretar
  • Juzgar
  • Gritar
  • Pelear
  • Imponer
  • Manipular
  • Generalizar

Es importante considerar que habrá conflictos que no vamos a poder resolver, al menos no desde el significado que le estemos dando a “resolver”.

Para muchos, resolver significa conseguir algo que yo quiero o necesito, que el otro cambie, haga o deje de hacer. Si mi significación de resolver se entiende bajo tales términos, seguro, la mayor parte del tiempo, el conflicto no se resolverá.

Resolver es entender que lo diferente es válido, que no hay una sólo manera de ver las cosas, es aprender a relacionarse con el otro validando la divergencia, el contraste, la incongruencia; es tejer posibilidades, es disminuir al ego y encontrarnos con otros ojos, otros mundos, otros sentires.

Resolver no es que yo gane y tú pierdas, resolver es la posibilidad de ganar-ganar, entretejiendo vínculos, fomentando la aceptación y el amor.

Conclusiones:

Las relaciones son complejas porque el ser humano es, de por sí, complejo. El contexto siempre importa, lo que socioculturalmente hemos aprendido influye en la manera que tenemos de estar con los otros.

El otro es un espejo que nos muestra más de uno mismo que del otro. Este espejo a veces nos amenaza tanto, que nos hace ver en los otros los que no podemos ver en nosotros mismos.

La terapia de pareja es una guía, un acompañamiento, es la mirada externa que intenta visibilizar áreas de oportunidad, que analiza la relación, la interacción, el vínculo y la comunicación entre la pareja, buscando maneras de resignificar, de aprender y trascender.

Por eso, ten en cuenta la terapia online de pareja para el bienestar de la relación.

Por: B. Esthelma Aranda Mata (psicoterapeuta y sexóloga clínica)

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