¿Cómo se puede prevenir la violencia en el noviazgo?

Mujer siendo regañada por su pareja de forma violenta

La violencia en el noviazgo, también relacionada a la violencia doméstica, es un problema serio que afecta a muchas personas en el mundo, especialmente a mujeres en relaciones heterosexuales. Se ha visto que 1 de cada 3 mujeres experimenta algún tipo de violencia por su pareja.

Por ello, es necesario estar al tanto de qué es la violencia en el noviazgo y conocer las distintas formas en las que se puede presentar. Muchas veces aparece de manera sutil y no es fácil notarlo. En este artículo te contaremos lo que necesitas saber al respecto.

¿Qué es la violencia en el noviazgo?

La violencia o maltrato en el noviazgo consiste en distintas técnicas utilizadas para tener control y poder sobre la otra persona.

Es importante saber que la violencia en el noviazgo no siempre es evidente y no solo es física. Existen distintos tipos de violencia, algunos de ellos son:

  • Física: Se refiere a cualquier conducta que genera algún daño físico (ej. golpear). También incluye limitar las necesidades físicas (comida, sueño u hogar).
  • Sexual. Se refiere a cualquier intento de que la persona participe en actos sexuales no consensuados. 
  • Verbal. Se refiere al uso de palabras para amenazar, culpar, minimizar, insultar, etc.
  • Psicológica: Se refiere a las acciones que generan daño psicológico. Por ejemplo. generar miedo, intimidar, asilar, culpar excesivamente, humillar, retirar el amor como castigo, etc. 

¿Cuáles son las causas de la violencia en el noviazgo?

Los factores que influyen en la violencia son diversos, no existe una causa única. Es importante recalcar que las acciones de la víctima nunca causan el comportamiento violento. No es posible “hacer” que alguien se comporte de manera violenta, la responsabilidad siempre es de quien perpetra de violencia.

Por otro lado, las investigaciones demuestran que hay algunos factores subyacentes que pueden contribuir a que una persona sea violenta. Algunos de estos son el haber experimentado trauma en la infancia, el haber sido testigo de violencia doméstica en la infancia y el tener ciertas creencias en torno a la jerarquía y poder.

Otros factores pueden ser los problemas de manejo de ira, el abuso de sustancias, actitudes culturales y ciertas ideas en torno al género.

¿Cómo comienza la violencia en el noviazgo?

Por lo general, el comportamiento violento inicia de manera sutil y gradual. Inicialmente no suele ser obvio que la persona es violenta, incluso la relación puede parecer bastante buena.

Sin embargo, con el tiempo es posible que el agresor vaya alejando a la víctima de su círculo y que vayan iniciando ciertas conductas agresivas. Estas pueden ser, por ejemplo, mostrar agresividad después de un mal día, al tener mucho estrés o justificarlo por estar atravesando una época complicada.

Este cambio en la relación, al darse de manera gradual, puede hacer que sea complicado para la víctima percibir que se encuentra en una relación violenta. Asimismo, este tipo de relaciones no son violentas todo el tiempo, sino presentan dinámicas complejas que dificultan que la víctima deje la relación.

¿Por qué las personas permanecen en relaciones violentas?

Desde una perspectiva externa puede ser difícil entender por qué las personas en relaciones violentas no terminan con ellas. Aprender sobre el ciclo de la violencia puede ayudarnos a comprender esta situación. Este ciclo consiste en tres etapas por las que atraviesan este tipo de relaciones:

  • Elaboración de la tensión. En esta etapa, el abusador tiende a estar enojado, puede tender a la crítica, expresiones de enojo y peleas frecuentes. En esta etapa, la víctima suele sentir que debe de tener mucho cuidado para que su pareja no se enoje más y haya una expresión de violencia más grave.
  • La explosión. Una vez que la tensión aumenta, eventualmente explota y aquí es cuando se dan los actos más graves de violencia. Puede involucrar abuso físico, verbal y sexual.
  • Fase de la luna de miel. Después de la explosión, el abusador realiza distintas acciones como para reparar la situación. Puede ser pedir disculpas, prometer que nunca más sucederá o que buscará ayuda para controlar su conducta. 

Después de la fase de la luna de miel, la relación tiende a mejorar por un tiempo, pero luego la tensión vuelve a aumentar y el ciclo se repite. Con el tiempo, el periodo de luna de miel es más breve y el de explosión más largo.

Estas fases pueden durar días, semanas o meses. En la mezcla entre el miedo, esperanza y amor es sumamente difícil dejar la relación.

Asimismo, puede haber otros factores que compliquen el dejar la relación. Por ejemplo, la dependencia financiera, las presiones sociales por no terminar una relación, la falta de alternativas de ayuda, el aislamiento en el que suele estar la víctima, el miedo al peligro al que se exponen si dejan a la persona, entre otros factores.

Señales de alerta de una relación no sana

Considerando que el proceso para que una relación se torne severamente violenta puede tomar tiempo, es necesario conocer las señales de alerta para poder tomar acción de manera temprana. 

Estas son algunas señales de alerta de una relación poco sana:

  • Faltas de respeto frecuentes. Se burla de las opiniones, intereses y pertenencias de la pareja.
  • Tendencia controladora. Trata de controlar qué hace la pareja, qué ropa utiliza o con qué personas pasa el tiempo.
  • Hostilidad frecuente. Se enoja de manera frecuente y la pareja cambia su conducta para evitar estas situaciones.
  • Experimentar miedo. La pareja siente miedo de hacer algo que pueda enojar al otro y generar conflicto.
  • Aislamiento. Con el tiempo aísla a la pareja de sus seres queridos, hasta que es la única persona cercana.
  • Celos y posesividad. Hay muchos celos en torno a otras personas, acusaciones de infidelidad y control constante.
  • Hipersensibilidad. La persona ve todo como un ataque personal, busca peleas, saca las situaciones de proporción y nunca se sabe qué lo puede enojar.
  • Desregulación del enojo. Durante las peleas tiende a gritar, romper cosas, restringir el movimiento de la pareja, etc.

Estas son algunas conductas que desafortunadamente están sumamente normalizadas como parte de las relaciones románticas. Es necesario reconocer que son señales de que la relación no está siendo sana y que se debe de poner límites y hacer cambios.

Ayuda psicológica para víctimas de violencia

Sabemos que ser herido de alguna forma por una pareja es una experiencia sumamente confusa, compleja y traumática. Por ello, si te encuentras en una relación en la que hay violencia es necesario que busques ayuda lo antes posible. Si es una situación de peligro debes dirigirte a los números de emergencia de tu país que te puedan ayudar a salir de esta situación.

Por otro lado, es importante recibir ayuda psicológica al estar o haber estado en este tipo de relaciones. Un psicólogo experto en violencia puede ayudarte a procesar las experiencias vividas y desarrollar las herramientas necesarias que te ayuden a alejarte o no repetir esta situación.

Referencias

  1. Council of Europe. (2021). Domestic violence or violence in intimate relationships. Recuperado de: https://www.coe.int/en/web/gender-matters/domestic-violence-or-violence-in-intimate-relationships 
  2. Goldsmith, T. (2021). What Causes Domestic Violence? Recuperado de: https://psychcentral.com/lib/what-causes-domestic-violence 
  3. The City of Portland Oregon. (2021). Warning Signs of an Abusive Person. Recuperado de: https://www.portlandoregon.gov/police/article/60653 
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