Ataque de pánico vs ataque de ansiedad: ¿cómo identificarlos?

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo frente a un posible peligro; es un mecanismo adaptativo que nos ayuda a sobrevivir. En efecto, todos hemos sentido ansiedad en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, es necesario notar cuando esta se desborda y se vuelve un problema. Esto es más común de lo que pensamos, pues los trastornos de ansiedad, según la OMS, afectan a más de 260 millones de personas en el mundo.
Los ataques de pánico son episodios repentinos e intensos de miedo que alcanzan su punto máximo en minutos, sin un desencadenante claro. Los síntomas físicos incluyen dolor en el pecho, dificultad para respirar y mareos, lo que puede hacer que se confundan con un ataque al corazón.
Por otro lado, los ataques de ansiedad suelen desarrollarse gradualmente en respuesta a un factor estresante y están vinculados a preocupaciones excesivas. Los síntomas incluyen inquietud, palpitaciones y dificultad para concentrarse. Una crisis de ansiedad es una sensación abrumadora de ansiedad que interfiere con la vida diaria, pero no necesariamente con la intensidad aguda de un ataque de pánico.
La ansiedad, en sus formas más intensas, puede desembocar en una crisis de ansiedad o un ataque de pánico. Estos se refieren a episodios concretos acompañados de diversos síntomas físicos en que los niveles de ansiedad van en aumento. Es importante conocer qué implican, para así poder identificarlos y aprender a manejarlos.
Según el Instituto Nacional de Salud Mental, aproximadamente el 4.7% de los adultos en EE. UU. experimentan trastorno de pánico en algún momento de sus vidas. Además, los trastornos de ansiedad afectan al 18.1% de los adultos anualmente, siendo la condición de salud mental más común en EE. UU.
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En este artículo hablamos de:
¿Qué es un ataque de ansiedad o crisis de ansiedad?
Un ataque de ansiedad es un periodo de miedo o preocupación intensa que generalmente se desencadena por una situación o factor estresante específico. Se desarrolla de manera gradual y suele estar asociado a trastornos de ansiedad continuos. Los síntomas pueden incluir palpitaciones, sudoración, inquietud y una sensación de estar abrumado. A diferencia de los ataques de pánico, los ataques de ansiedad suelen estar relacionados con situaciones identificables.
La crisis de ansiedad o angustia, también llamada ataque de ansiedad, se caracteriza por ser un episodio de reacción extrema y creciente de malestar o miedo. Aumenta en intensidad rápidamente y es una sensación constante con síntomas parecidos a los de un infarto.
Su surgimiento suele estar asociado al estrés y a situaciones traumáticas, además de que puede ocurrir por estímulos puntuales. En estos, la ansiedad alcanza un pico de intensidad y luego disminuye, volviendo a un estado de calma o manteniendo un nivel medio de ansiedad.
Características de los ataques de ansiedad
Los ataques de ansiedad comparten características comunes que ayudan a identificarlos. Estos síntomas suelen aumentar con el tiempo y están relacionados con factores estresantes específicos.
- Inicio gradual: Los síntomas se desarrollan lentamente en respuesta al estrés.
- Preocupación excesiva: Pensamientos persistentes sobre posibles peligros o fracasos.
- Síntomas físicos: Aumento del ritmo cardíaco, sudoración y tensión muscular.
- Malestar emocional: Sensación de estar abrumado, irritable o inquieto.
Comprender estas características puede ayudar a distinguir los ataques de ansiedad de otras condiciones de salud mental.
Tipos de ataques de ansiedad
Los ataques de ansiedad pueden variar según sus desencadenantes y síntomas. Conocer los tipos ayuda a gestionar y buscar el tratamiento adecuado.
- Ansiedad generalizada: Preocupación persistente y excesiva por aspectos cotidianos.
- Ansiedad social: Miedo intenso en situaciones sociales, que puede llevar a la evitación.
- Ansiedad por fobias: Desencadenada por miedos específicos, como alturas o volar.
- Ansiedad situacional: Ocurre en situaciones estresantes, como exámenes o hablar en público.
Identificar el tipo de ataque de ansiedad puede guiar estrategias de afrontamiento y ayuda profesional.
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Síntomas: ¿Cómo identificar un ataque de ansiedad?
Cada persona vive un ataque de ansiedad de manera distinta. Sin embargo, estos son algunos síntomas que se suelen experimentar:
- Temblores
- Sudoración
- Taquicardia
- Sensación de ahogo
- Palpitaciones fuertes
- Sensación de irrealidad
- Opresión o malestar en el pecho
- Aumento de la temperatura corporal
- Sensación de entumecimiento u hormigueo de las extremidades
- Náuseas, molestias estomacales
- Temor a morir, a perder el control o el conocimiento
- Incremento brusco de la sensación de ansiedad y miedo
- Despersonalización (sentirse fuera de uno mismo) o desrealización (sensación de que lo que ocurre no es real)
¿Cómo se siente un ataque de ansiedad?
Los ataques de ansiedad implican una acumulación gradual de estrés y miedo. Identificar estas sensaciones puede ayudar en la intervención temprana.
- Inquietud: Incapacidad para relajarse, sensación constante de tensión.
- Pensamientos acelerados: Preocupación persistente por diversas situaciones.
- Malestar físico: Dolores de cabeza, tensión muscular o molestias estomacales.
- Irritabilidad: Mayor sensibilidad al estrés y la frustración.
Comprender estas emociones puede ayudar a gestionar la ansiedad de manera efectiva.
¿Qué hacer si tengo un ataque de ansiedad?
Un ataque de ansiedad puede ser abrumador, provocando síntomas como dificultad para respirar, palpitaciones y una sensación de pérdida de control. Sin embargo, existen estrategias que pueden ayudarte a manejar la situación en el momento.
Pasos a seguir:
- Reconoce lo que está pasando: Acepta que estás teniendo un ataque de ansiedad y que, aunque es incómodo, pasará.
- Respira profundamente: Inhala lentamente por la nariz durante 4 segundos, mantén la respiración por 4 segundos y exhala por la boca durante 6 segundos.
- Busca un lugar tranquilo: Si es posible, aléjate de entornos ruidosos o estresantes.
- Concéntrate en tus sentidos: Observa cinco cosas a tu alrededor, escucha cuatro sonidos, toca tres objetos, huele dos aromas y saborea algo si es posible.
- Relaja tu cuerpo: Afloja los músculos tensos empezando por los hombros y bajando poco a poco.
- Habla contigo mismo de forma positiva: Recuérdate que estás a salvo y que esto es temporal.
- Evita pensar en lo peor: Enfócate en el presente y no en escenarios catastróficos.
- Pide ayuda si lo necesitas: Si estás acompañado, informa a alguien de confianza cómo te sientes.
Un ataque de ansiedad puede parecer incontrolable en el momento, pero aplicar estas técnicas puede ayudarte a recuperar la calma. Si los ataques son frecuentes, considera buscar ayuda profesional para aprender a manejarlos a largo plazo.
¿Qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas severas, a menudo sin causa aparente. Estos ataques pueden ocurrir de forma inesperada y resultar abrumadores. Los síntomas incluyen dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar y un miedo a perder el control o morir. Los ataques de pánico suelen alcanzar su punto máximo en minutos y pueden dejar una sensación persistente de miedo.
A diferencia de las crisis de ansiedad, los ataques de pánico no responden a un estímulo o situación particular, sino que surgen de manera impredecible. Estos responden a una diversidad de situaciones que no permiten identificar una causa común o concreta. Adicionalmente, si la persona experimenta múltiples ataques de pánico consistentemente, puede haber desarrollado un trastorno de pánico.
Características de los ataques de pánico
Los ataques de pánico tienen características distintivas que los diferencian de otros trastornos de ansiedad. Reconocer estos rasgos es clave para el diagnóstico y manejo.
- Inicio repentino: Los síntomas aparecen de forma abrupta e intensa.
- Síntomas físicos: Dolor en el pecho, mareos, dificultad para respirar.
- Miedo a perder el control: Sensación abrumadora de fatalidad inminente.
- Duración corta: Los síntomas alcanzan su punto máximo en minutos y luego disminuyen.
Identificar estas características puede ayudar a diferenciar los ataques de pánico de otras condiciones.
Tipos de ataques de pánico
Los ataques de pánico se pueden clasificar según su aparición y desencadenantes. Reconocer estos tipos ayuda a identificar intervenciones adecuadas.
- Ataques inesperados: Ocurren sin un desencadenante claro.
- Ataques situacionales: Desencadenados por situaciones o miedos específicos.
- Ataques predispuestos situacionalmente: Más probables en ciertas situaciones, pero no garantizados.
- Ataques nocturnos: Ocurren durante el sueño, despertando abruptamente a la persona.
Conocer el tipo de ataque de pánico puede orientar el tratamiento y las estrategias de afrontamiento.
Síntomas: ¿Cómo identificar un ataque de pánico?
Los síntomas del ataque de pánico son parecidos a los de la crisis de ansiedad. Conozcamos sus síntomas:
- Miedo a morir
- Miedo a perder el control, conocimiento o de que algo malo sucederá
- Sequedad de boca
- Escalofríos o sofocos de calor
- Sudoración
- Sensación de mareo o desmayo
- Dificultad para respirar
- Sensación de asfixia
- Dolor o molestias en el pecho
- Palpitaciones aceleradas
- Náuseas y malestares estomacales
- Sensación de entumecimiento u hormigueo de las extremidades
- Despersonalización (sentirse fuera de uno mismo) o desrealización (sensación de que lo que ocurre no es real)
¿Cómo se siente un ataque de pánico?
Los ataques de pánico se caracterizan por un miedo repentino e intenso y síntomas físicos agudos. Comprender estas sensaciones ayuda a reconocerlos y manejarlos.
- Dolor en el pecho: Sensación similar a un ataque al corazón.
- Dificultad para respirar: Problemas para inhalar, con hiperventilación.
- Mareos: Sensación de desvanecimiento o aturdimiento.
- Miedo a morir: Sentimiento abrumador de fatalidad inminente.
Reconocer estas sensaciones puede facilitar una intervención oportuna y el apoyo adecuado.
¿Qué hacer si tengo un ataque de pánico?
Los ataques de pánico se caracterizan por una sensación intensa de miedo, acompañada de síntomas físicos como sudoración, temblores, dolor en el pecho y sensación de ahogo. Aunque son aterradores, no son peligrosos y existen formas efectivas de afrontarlos.
Pasos a seguir:
- Reconoce que es un ataque de pánico: Saber que no es una emergencia médica ayuda a reducir el miedo.
- Controla tu respiración: Respira lenta y profundamente para evitar la hiperventilación.
- Concéntrate en un objeto: Fija tu vista en algo concreto para distraer tu mente del pánico.
- Repite una frase tranquilizadora: Frases como “esto pasará pronto” o “estoy bien” pueden ayudarte a calmarte.
- Permanece en tu lugar: No huyas; cambiar de entorno puede intensificar la sensación de miedo.
- Relaja los músculos: Tensa y relaja grupos musculares para reducir la tensión corporal.
- Evita luchar contra el ataque: Deja que fluya, sin tratar de detenerlo forzosamente, lo que suele acortar su duración.
- Busca apoyo: Si estás con alguien de confianza, cuéntale cómo te sientes.
Los ataques de pánico son intensos pero pasajeros. Aplicar estas estrategias puede ayudarte a sobrellevarlos con mayor facilidad. Si los ataques son recurrentes o interfieren con tu vida diaria, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental para recibir orientación y tratamiento adecuado.
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Ataque de pánico vs ataque de ansiedad
Característica
Ataque de pánico
Ataque de ansiedad
Inicio
Repentino, sin advertencia
Gradual, ligado a factores estresantes
Duración
Picos en minutos
Puede durar más, varía
Síntomas físicos
Dolor en el pecho, falta de aire
Tensión muscular, inquietud
Síntomas emocionales
Miedo a morir, perder el control
Preocupación persistente, irritabilidad
Desencadenantes
A menudo sin causa identificable
Factores o situaciones específicas
El 4.7% de los adultos en EE. UU. experimentan trastorno de pánico en su vida, y los trastornos de ansiedad afectan al 18.1% anualmente, siendo la condición de salud mental más común.
¿Cómo ayudar a una persona durante un ataque de ṕanico?
Para apoyar a una persona atravesando un ataque de pánico o crisis de ansiedad, puedes realizar lo siguiente:
- Permanecer con la persona y mantener la calma: Es importante no entrar en pánico y saber que hay varias formas de ayudar a la persona sufriendo del ataque. Esto también implica hablar de manera simple y con oraciones cortas, para facilitar que la persona te pueda entender. Además, para ayudar a que no se altere más, es importante no hacer movimientos bruscos y actuar de manera serena y predecible.
- Preguntarle a la persona qué necesita en el momento: No todas las personas experimentan la ansiedad o los ataques de la misma manera. No hay que asumir que hay solo una forma de ayudarlos, sino que se puede preguntar directa y claramente a la persona cómo necesita ser ayudada: “¿Cómo te puedo ayudar?” “¿Qué necesitas?”. Si sabes que la persona sufre de estos ataques, también le puedes preguntar en sus momentos de calma.
- Realizar ejercicios para disminuir la ansiedad:
- Para poder facilitar que la persona se calme, puedes hacer que se enfoque en su respiración. Esto significa que pueden inhalar y exhalar juntos de manera tranquila y profunda. Le puedes decir: “Respiremos juntos contando hasta diez”, y esto se puede repetir varias veces.
- También, pueden realizar tareas repetitivas que enfocan la atención en algo diferente al ataque y que activan el cuerpo, calmando a la persona: “Levantemos juntos los brazos por encima de la cabeza”, contando hasta diez.
- Apoyar a la persona a que busque ayuda profesional: Cuando haya pasado la crisis, puedes conversar con la persona sobre la posibilidad de encontrar ayuda profesional para poder manejar el problema de manera más sistemática.
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Ataque de ansiedad llorar
Existen otros tipos de ataques que podrían contribuir a que aparezcan estos ataques debido a una reacción de llorar, ya que puede ser una forma de liberar tu estrés y emociones, pero si te preguntas por qué cuando lloro no puedo respirar y tiemblo, podría deberse de a un ataque de ansiedad que puedes contrarrestar de la siguiente manera:
- No reprimas tus emociones, déjalas fluir si lo necesitas
- Busca un lugar tranquilo para procesar tus emociones
- Respira de forma profunda para reducir la ansiedad y el llanto
- Encuentra apoyo en quien más te comprenda y puedas compartir tus sentimientos
- Sé amable contigo mismo date el espacio necesario para recuperarte.
- Busca ayuda profesional de un psicólogo o psicóloga
Falta de aire durante un ataque de ansiedad
La sensación de falta de aire durante un ataque de ansiedad es común y se debe a la hiperventilación, donde la respiración rápida reduce los niveles de dióxido de carbono en la sangre. Esto puede causar mareos y sensación de asfixia. Reducir la velocidad de la respiración y usar técnicas como contar respiraciones puede ayudarte a recuperar el control. Si los síntomas persisten, se recomienda buscar asesoramiento médico.
¿Por qué siento como un susto en el pecho?
Una sensación repentina de «susto» en el pecho puede estar relacionada con la ansiedad, donde la respuesta de lucha o huida del cuerpo desencadena una descarga de adrenalina. Esto puede sentirse como una sensación aguda e inesperada. Sentir un «susto» en el pecho puede deberse a varias causas, tanto físicas como emocionales. Aquí algunas posibles razones:
- Ansiedad o ataques de pánico: Uno de los síntomas comunes de la ansiedad es la sensación de opresión o malestar en el pecho, acompañada de palpitaciones, dificultad para respirar o mareos.
- Estrés: El estrés prolongado puede generar tensión muscular, incluyendo la zona del pecho, lo que provoca esa sensación incómoda.
- Problemas cardíacos: Aunque no siempre es el caso, el dolor o malestar en el pecho puede ser una señal de afecciones cardíacas. Si el dolor es intenso, se irradia al brazo, cuello o mandíbula, o viene acompañado de sudoración, dificultad para respirar o náuseas, es importante buscar atención médica inmediata.
- Problemas digestivos: El reflujo gastroesofágico o la acidez estomacal pueden causar una sensación de ardor o presión en el pecho que a veces se confunde con problemas cardíacos.
- Trastornos respiratorios: Infecciones como la bronquitis o el asma pueden generar una sensación de presión o malestar en el pecho.
Si esta sensación es recurrente, muy intensa, o viene acompañada de otros síntomas preocupantes, es recomendable consultar con un médico para descartar cualquier problema grave. Aunque a menudo es inofensiva, la recurrencia de estos episodios debe ser evaluada por un profesional de la salud para descartar problemas cardíacos subyacentes.
Recuerda que hay ayuda disponible
La ansiedad es una respuesta natural y humana; sin embargo, si presentas síntomas constantes o ataques de pánico recuerda buscar a un profesional que te ayude a entender el porqué de las crisis y te brinde herramientas para poder manejarlas. Sabemos que es difícil lidiar con la ansiedad, pero con la ayuda psicológica de un profesional especializado en el tema podemos aprender a manejarla. Artículos que podrían interesar:
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Referencias
- Cigna. (2021). Cómo ayudar a alguien durante un ataque de pánico. Recuperado de: https://www.cigna.com/es-us/individuals-families/health-wellness/hw/cmo-ayudar-a-alguien-durante-un-ataque-de-pnico-hw53602
- López Gómez, D. (s.f.). Ataque de ansiedad. Recuperado de: https://www.menteamente.com/ataque-de-ansiedad
- Organización Mundial de la Salud. (2021). CIE-11 Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.a revisión.
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